
La vivisección es la práctica de experimentar en animales vivos, ésta se lleva a cabo con tres fines principales: pruebas de cosmética, pruebas militares y pruebas científicas. En Uruguay esta clase de prácticas se realizan en el Instituto Pasteur, en el Instituto de Investigaciones Biológicas “Clemente Estable”, dependiente del Ministerio de Educación y Cultura; en los dos laboratorios del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y en algunas facultades de la Universidad de la República.
El término “vivisección” deriva del latín vivus, vivo, y sectio-onis, corte, esto es, la realización de cortes o disecciones en un organismo vivo. Se ha practicado –con defensores y detractores– a lo largo de toda la historia, tanto en animales humanos como no humanos. En la antigüedad, inclusive se realizaron vivisecciones en condenados a muerte o en presos.
Las estadísticas dicen que de los animales utilizados para la vivisección, aproximadamente el 60% son destinados a pruebas de cosmética, el 30% a pruebas militares y un 10% para medicina. Y esto sin tener en cuenta las prácticas que se realizan en algunas facultades y los experimentos llevados a cabo por la industria tabacalera.
En el campo de los productos cosméticos los animales son sometidos a innumerables pruebas y experimentos para determinar la seguridad de productos cosméticos, de aseo personal y limpieza. Espumas de afeitar, champús y dentífricos son introducidos a presión en el estómago de los animales; inhalan tintas para el cabello; sustancias volátiles son rociadas sobre piel y ojos -test Draize- Otras pruebas, como la de la dosis letal -DL50-, causan terribles heridas e inclusive la muerte. En ocasiones, estos experimentos se ocultan tras leyendas como: “clínicamente testado” o “testado bajo control dermatológico”.
Los experimentos militares van dirigidos más que nada a probar los efectos de gases venenosos, efectos de la descompresión, daños por armas explosivas, quemaduras y radiaciones, ya que los militares evalúan sobre el terreno las armas nuevas y las técnicas quirúrgicas. Se utilizan más que nada caballos, cerdos y ovejas.
La industria tabacalera, más que nada utiliza la experimentación en animales para probar la toxicidad de la nicotina y el alquitrán en los animales antes de lanzar al mercado diversas clases de cigarrillos. Los experimentos rondan entre forzar a perros a fumar el humo de los cigarros para comprobar los efectos del tabaquismo en el funcionamiento sexual, hasta administrar nicotina a ratas, vía intravenosa, de manera constante.
En cuanto a la medicina, los experimentos son efectuados con supuestos fines de avances científicos para mejorar la salud humana. En Uruguay la vivisección se practica en el Instituto Pasteur de Montevideo, fundado en el año 2006, dependiente del instituto del mismo nombre en Paris, Francia. En el Instituto de Investigaciones Biológicas “Clemente Estable”. Así como la Dirección de Laboratorios “Miguel C. Rubino” y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, ambas dependientes del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Estos se encargan de promover la innovación científico-tecnológica del sector agropecuario uruguayo y contribuir a la sustentabilidad de la producción agropecuaria.
Los mencionados institutos poseen sus propios bioterios, en los cuales crían los animales con los que posteriormente llevarán a cabo sus experimentos.
En el ámbito educativo, la vivisección es practicada en la Facultad de Medicina, Veterinaria, Agronomía, Ciencias y Química. La facultad de Química, Ciencias, Veterinaria y Medicina, contando con sus propios bioterios dentro de la facultad misma.
La Universidad de la República cuenta desde Febrero del 2000 con una Ordenanza: Uso y manejo de Animales de Experimentación en Docencia e Investigación Universitaria. De ella surge la CHEA (Comisión Honoraria de Experimentación Animal) en el 2002, formada por delegados de cada uno de los servicios involucrados en la experimentación animal, a saber: Facultad de Medicina, de Veterinaria, de Ciencias, de Agronomía y de Química. Este organismo, lo que hace, es brindar cursos de capacitación, así como acreditaciones a los bioterios y a las personas que trabajan en los mismos a distintos niveles, ya sean técnicos, responsables o investigadores.
Por otra parte, la Universidad de la República lleva a cabo también, actividades con supuestos fines educativos. En este marco, se realizará en Uruguay desde el 2 al 5 de Junio, en la Sala Azul de la IMM, la III Reunión Científica Regional: Biomodelos Aplicados al Desarrollo e Innovacion Tecnológica. La reunión en cuestión tocaría los siguientes temas: Bienestar animal y enriquecimiento en biomodelos experimentales; calidad animal en experimentación (aspectos microbiológicos, genéticos y ambientales), enfermedades y patología; marcos regulatorios para: uso y manejo de animales, certificación de bioensayos y/o GLP en bioterios, bioensayos para registros (fitoterápicos y pesticidas, entre otros), biomodelos y métodos alternativos en innovación, desarrollo e investigación.
Por otra parte, existe el Bioterio de “Animales Ponzoñosos” (Serpentario), que se encuentra ubicado en el Instituto de Higiene y funciona en el marco de un convenio suscrito entre las Facultades de Ciencias y de Medicina.
La Facultad de Ciencias proveé el personal docente, que se encarga de obtener y extraer el veneno o ponzoña de las serpientes y desarrollar investigaciones; y la Facultad de Medicina se encarga de la producción de suero antiofídico así como otras actividades de investigación.
La instalación fue posible mediante la ejecución del proyecto “Creación de un Serpentario para Extracción de Venenos e Investigación Básica”, a partir de octubre de 1992, financiado por la CSIC (Comisión Sectorial de Investigación Científica).
Entre los principales objetivos de este bioterio se destacan los siguientes: estudio de las pautas biológicas de las serpientes ponzoñosos, especialmente las reproductivas y alimentarias, ritmos de actividad, tasa de nacimientos, edades, ciclos sexuales y aspectos relativos a la secreción de veneno; extracción de ponzoñas para la elaboración de suero antiofídico; desarrollo de investigación básica sobre biología de serpientes ponzoñosas presentes en Uruguay y desarrollo de estrategias de manejo de serpientes ponzoñosos para controlar su presencia en zonas de intensa actividad humana.
Casi en simultáneo con la inauguración del Instituto Pasteur, tan solo unos meses antes, de hecho, se creaba la AUCyTAL (Asociación Uruguaya de Ciencia y Tecnología de Animales de Laboratorio). Ésta se creó con el objetivo de crear vínculos entre las personas que se desempeñan en las distintas instituciones uruguayas, para promover el desarrollo de la experimentación en animales, entre otras cosas.
Es más que claro que todo esto es apoyado por el estado, de hecho, la CHEA, funciona como organismo regulando la experimentación en animales.
Por eso es bastante irónico cuando los grupos bienestaristas se empeñan en pedirle leyes al estado para que se deje de utilizar animales en determinado ámbito, ya que es el mismo estado el que apoya estas prácticas. Los políticos modifican las leyes a su antojo, cuando les conviene; hablando claramente: cuando hay intereses económicos en juego.
Se suele defender la experimentación en animales alegando que está práctica implica enormes beneficios para los humanos -como en el caso de la experimentación con fines médicos- o para otros animales -en el caso de la veterinaria. Lo cierto es que criar animales con la única finalidad de utilizarlos para practicar experimentos que brindarán beneficios a otros es explotación. Ningún animal es propiedad de nadie, ni un medio para el beneficio de otros. Todos los ámbitos y formas de explotación animal siempre parten de la base de que los demás animales pueden ser utilizados por los humanos. Por ello, en la vivisección los intereses de los demás animales son infravalorados en favor de los intereses humanos, estableciéndose una relación de dominación.
Y más allá de la explotación animal, hay que dejar en claro que la vivisección constituye un claro y evidente error, ya que no se pueden trasladar los resultados obtenidos de una especie a otra, e incluso a veces ni entre individuos de la misma especie. Plantas que son tóxicas para el hombre, sirven de alimento a otras especies; sustancias que utilizamos nosotros a diario, son nocivas a otras especies animales. Así, experimentos realizados en, por ejemplo, un perro, no pueden ser válidos para un conejo, un caballo, un ratón, ni para el hombre.
Utilizar a los demás animales es especista, es autoritario, ya que se considera que los intereses de esos animales son menos importantes que los de los humanos por el simple hecho de que no pertenecen a nuestra especie.
Igualmente, ver al ser humano como el ser malévolo que todo lo destruye a su paso, es caer en una actitud fácil y sin demasiados argumentos. Al igual que cuando se habla sobre sexismo o racismo, o sobre cualquier clase de discriminación, se trata de poder.
El poder es el mismo en todos los casos, no hay diferentes tipos de poder, es el mismo cuando una persona golpea a otra por pertenecer al otro sexo, es el mismo cuando un individuo discrimina a otro en base a su raza y es el mismo cuando se utiliza a un animal por ser de otra especie.
Lo único que cambia es la base en la cual se está discriminando, porque el poder sigue siendo el mismo.
Y justamente, si queremos crear un mundo ausente de toda forma de autoridad en el que podamos vivir sin ninguna clase de imposiciones y desarrollarnos en libertad como individuos que somos, tenemos que acabar con toda forma de dominación.
