
En Sauce, Canelones, Calpryca y Agronegocios Del Plata implantaron el negocio de la soja en la zona y ya consiguieron arrendar más de 400 hectáreas donde comenzaron a plantar soja en estos meses, que luego será alimento para los pollos criados por la conocida cadena avícola…
Los cultivos de soja transgénica en Uruguay ya ocupan más de la mitad del área agrícola y el 72 % en los cultivos de verano.
Estamos asistiendo a la máxima etapa de desgaste de la Tierra y sus recursos en la historia, lo que además conlleva un proceso vertiginoso de erosión, desertificación, contaminación y eliminación de la biodiversidad.
Las áreas naturales están siendo desplazadas por los transgénicos. Canelones, principal abastecedor de la alimentación de la mitad de la población, también está siendo invadido por la soja.
La soja que se cultiva en Uruguay está modificada genéticamente para resistir al agrotóxico Round Up Ready, que es propiedad de la misma multinacional que es dueña de la patente de la semilla. El objetivo que cumple este paquete es que al ser aplicado el agrotóxico sólo sobrevive la planta de soja. Casi el 100 % de la soja que se planta es transgénica. De 550.000 hectáreas de transgénicos la soja ocupa aproximadamente 380.000 y casi la totalidad se exporta para alimentación de animal para su posterior consumo.
Más de la mitad de las plantaciones de soja en Uruguay pertenecen a empresarios quienes poseen más del 77% de la tierra bajo la forma de arrendamiento. En su mayoría son empresarios involucrados en la agricultura –sólo éstos controlan el 25% de la superficie, sin ser propietarios de la tierra, sólo aportan el capital–
La producción de soja se concentra principalmente en el litoral oeste, el que se caracteriza por la mayor fertilidad del país debido a su materia orgánica, nutrientes y alta capacidad de retención de agua.
Cualquier monocultivo implica erosión, y si trae agregado un paquete de agrotóxicos tan potente como el de la soja, la erosión y la contaminación es mayor. A esto se le agregan características peculiares de la plantación de soja, que de no rotarse deja el suelo al descubierto durante los meses de mayores lluvias, profundizando la erosión. La rotación con otro monocultivo o con pasturas enlentece el proceso, pero no lo evita. Estas empresas no rotan los cultivos. Como trabajan en tierras arrendadas, al agotarse el suelo, se van a otra tierra.
La soja también extrae más componentes nutricionales que la mayoría de los cultivos y aporta menos carbono al suelo.
A esto se le suma la aplicación de los agrotóxicos, que además están produciendo altos niveles de resistencia en plagas y malezas, lo que obliga al agricultor a aumentar sus dosis. Estos también inciden en la contaminación de las aguas superficiales, las subterráneas y acuíferos al ser transportados por el agua junto a los nutrientes y los metales pesados de la tierra debido a la erosión. Además, lo más común es que se carguen y laven las maquinarias de aplicación en los cursos de agua. El glifosato -principal componente del paquete de agrotóxicos de la soja- es extremadamente tóxico.
Es claro que la soja transgénica no es buena para el organismo, sobre todo es negativa para los niños, sea o no transgénica posee una carga hormonal similar a los estrógenos. Está presente como INS 322 en gran parte de los envasados. En cuanto a los impactos en la salud del consumo de transgénicos en general, se han hecho descubrimientos de desarreglos que estos producen en muchos niveles, sobre todo a nivel sanguíneo, pero se oculta la información.
En el Sauce, Canelones, Calpryca y Agronegocios Del Plata -asociada al grupo “Los Grobo” de Argentina- implantaron el negocio de la soja en la zona y ya consiguieron arrendar más de 400 hectáreas donde comenzaron a plantar soja en estos meses, que luego será alimento para los pollos criados por la cadena avícola.
En sí misma, no se trata de una gran extensión, pero si se tiene en cuenta que dentro del departamento la mayoría de los terrenos tienen menos de veinte hectáreas se tiene una idea más clara de lo que significa.
El agua que beben los vecinos de Cuchilla de Rocha –cinco kilómetros al este de la ciudad de Sauce– es de pozos subterráneos. Su calidad puede verse afectada si los productos químicos utilizados para la producción de soja traspasan las capas superficiales. Por otra parte, el agua que se bebe en la ciudad de Sauce proviene de arroyos de la zona, que serán también afectados por los agroquímicos.
En Santa Rosa ya han habido quejas de fumigaciones a la soja que se hicieron pasando sobre escuelas y viviendas.
Ante esta circunstancia, los habitantes de la zona han comenzado a reunirse y solicitar explicaciones a las autoridades. Las autoridades no lograron satisfacer las expectativas de los habitantes de la zona, ya que la solución que ofrecían era la posibilidad de prohibir las fumigaciones aéreas, lo que no resuelve el problema porque éstas se harán por tierra, y la rotación de cultivos que en realidad solo enlentece el proceso. La otra solución que ofrecían era un procedimiento para levantar quejas en el caso de que el veneno esparcido por el viento les mate la producción que tengan.
Es absurdo esperar soluciones de quienes crean esta situación y además se benefician de ella. El problema radica en este sistema; en la explotación de la Tierra, de nosotros y los demás animales; en la autoridad en general.
Nosotros no esperamos que ningún gobierno nos brinde soluciones, directamente rechazamos la existencia de cualquier gobierno, de toda forma de autoridad.
Diciembre 3rd, 2009 a las 15:26
Como habitante del departamento del Sauce, estoy impresionada de lo que acabo de leer!
Por que esto no se da a conocer en los medios masivos?
Que podemos hacer nosotros para cambiar esto?
Muy buen artículo, informativo y entendible.
Un aguante para ustedes!
Diciembre 9th, 2009 a las 13:38
Los medios de comunicación no dicen nada. Igual no se puede esperar nada de ellos, si sirven al poder.
¿Qué podemos hacer? Talvez por lo pronto informarnos e intentar que esa información llegue hasta donde podamos, para luego ver qué podemos hacer entre todos… sin esperar nada de los políticos ni de los poderosos que son los que están destruyendo el planeta…
¡Saludos, Noelia!