
En breve tiempo el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente instalará en la zona de Cañada Grande (a 5 km de Empalme Olmos), un basurero industrial de enormes dimensiones. Allí se depositarán sustancias tales como cromo, plomo, mercurio y todo tipo de desechos tóxicos de origen industrial.
Bajo el nombre de “parque ambiental” es que se viene proyectando desde junio del 2006 la instalación de un mega-basurero de nada menos que 455 hectáreas, en donde se desecharán tanto residuos sólidos de la zona metropolitana, como residuos industriales de todo el país.
Parece que ahora, finalmente, el proyecto está en su cauce final, ya que se está hablando sobre el traslado de tres escuelas hacia una zona más alejada del futuro basurero. La ley dice que no puede existir ningún edificio de administración pública o escuela pública a una distancia menor de 3.000 metros. Por supuesto, las instituciones del estado tienen el beneficio de poder apartarse de la gran contaminación que se concentrará en el lugar. Mientras que las personas que allí viven, que nada tienen que ver con el juego capitalista de las grandes empresas transnacionales que allí desecharán sus residuos; seguirán viviendo en el mismo lugar cuando el basurero sea finalmente instalado. No hay información sobre el impacto en la salud que produciría tal acumulación de desechos y del transporte diario de miles de toneladas de basura cruzando a través de las localidades cercanas, pero se puede estimar que las consecuencias serán altamente nocivas.
En sí, el problema del basurero es meramente superficial, ya que los desechos existen y en uno u otro momento deberán ser desechados en alguna parte. Y no importa el lugar, porque se sitúe donde se sitúe el basurero, el impacto nocivo que tendrá en la tierra será el mismo, así como la contaminación generada y los perjuicios que recaerán tanto sobre la salud de las personas que vivan en las inmediaciones, como la de los demás animales. El problema no es dónde serán desechados los residuos tóxicos, el problema real, es la existencia de tales desechos, la producción de tales desechos.
Entre algunas de las empresas que desecharán sus residuos en el futuro basurero, se encuentra Dyrox, transnacional italiana ubicada en la ciudad de Libertad (San José), que produce sales de cromo y taninos, insumos que utilizan para el curtido del cuero y vitamina K, un aditivo usado en raciones para animales. La materia prima fundamental con la cual trabaja es cromo 6, un metal pesado, considerado cancerígeno. Se estima que se están originando más de 20.000 toneladas de residuos cada mes. Y todo esto sin tener en cuenta las enormes cantidades de butanol en forma de gas, que se liberan a través de la chimenea.
También los desechos de la ya conocida por todos, transnacional finlandesa Botnia, irían a parar a Cañada Grande. La planta de celulosa tiene varias fuentes de emisión de dioxinas y furanos tanto en el aire como en los residuos de cenizas. Ambas, son sustancias químicas altamente contaminantes, que no se degradan, que persisten en el ambiente durante años y que se van acumulando en los tejidos de los animales que están expuestos a las mismas (incluido el ser humano).
Estas sustancias reciben el nombre de Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs). Las dioxinas y furanos son persistentes, semi-volatiles, móviles (es decir, que se trasladan en el agua y en el aire a grandes distancias), se disuelven en las grasas y se bioacumulan. En los animales se transmiten de la madre al feto en el útero y a través de la leche materna. Producen efectos crónicos como el cáncer y malformaciones seres humanos y en los demás animales. La contaminación generada también termina en el agua, se estima que el efluente de esta planta descargaría aproximadamente 200 toneladas anuales de nitrógeno y 20 de fósforo en el río Uruguay. En el proceso de producción de la celulosa, también se emiten productos contaminantes en forma de gas: sulfuro de hidrógeno (H2S), metil mercaptan (CH3SH), los sulfuros de metilo (CH3)2S, (CH3)2S2 y otros compuestos volátiles sulfurados que son los causantes de las emisiones con olor desagradable características de estas plantas. Así mismo, las emisiones de dióxido de azufre generan lluvia ácida. Es importante señalar que el olor no es tan solo desagradable sino que también tiene efectos en la salud, en particular incrementando el riesgo de infecciones respiratorias agudas, problemas de la vista, cefaleas y problemas neuropsicológicos, entre otros.
Y todo esto sin tener en cuenta que las curtiembres de Paysandú también volcarían allí sus residuos, desechos electrónicos de todas partes del país y residuos hospitalarios.
Por eso el futuro basurero no debe ser visto como el verdadero problema, sino como una de las consecuencias del problema. No como la enfermedad en sí, sino como el síntoma. Como el síntoma de una enfermedad que se va expandiendo rápidamente y que si no aplicamos todas nuestras fuerzas y la atacamos, terminará por acabar con nuestras vidas.
El ministro Mariano Arana dijo que no podemos dejar pasar esta oportunidad porque esto va a traer progreso y desarrollo a la zona. ¡Pero por supuesto…! Cerremos los ojos durante unos segundos y dejemos que nuestra imaginación fluya, contemplemos más allá e imaginemos el progreso abrazando todo a nuestro alrededor… Veo las pocas zonas naturales que quedan en el planeta siendo recubiertas por el gris cemento de la civilización. Selvas, bosques y sabanas, ¡todas devastadas!, ¡todas destruidas a la velocidad de la luz!, ¡ahhh… la belleza del progreso…! Pero si son los ríos y los mares, aquellos que alguna vez se divisaban azules a la distancia, ¿pero qué sucede?, ¡se han tornado grises!, ¡grises como el cielo!, ya ni los peces nadan entre las aguas, ahora extrañamente flotan, ¿y qué ha sucedido con los pájaros?, ¿aquellos que alguna vez danzaban libres junto a las nubes? Pero si son los bellos frutos del progreso… El progreso y sus beneficios, el progreso trayendo comodidad y confort. El progreso trayendo trabajo para todos, ¡esclavitud para todos! ¡Brindemos y abracemos el progreso! Abracémoslo y encaminémonos hacia ese mecanizado y grisáceo mundo de esclavitud…
O podemos abrir los ojos y acabar con todo de una vez…
